LECTURAS Y EVANGELIO MIERCOLES 31 DE DICIEMBRE 2014

Lectura de la Primera Carta del Apóstol San Juan 2,18-21. 
Hijos míos, ha llegado la última hora. Ustedes oyeron decir que vendría el Anticristo; en realidad, ya han aparecido muchos anticristos, y por eso sabemos que ha llegado la última hora.  Ellos salieron de entre nosotros, sin embargo, no eran de los nuestros. Si lo hubieran sido, habrían permanecido con nosotros. Pero debía ponerse de manifiesto que no todos son de los nuestros. Ustedes recibieron la unción del que es Santo, y todos tienen el verdadero conocimiento. Les he escrito, no porque ustedes ignoren la verdad, sino porque la conocen, y porque ninguna mentira procede de la verdad.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial 96(95),1-2.11-12.13. 
Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre,
día tras día, proclamen su victoria.

Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque.

Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
Él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 1,1-18. 
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
El no era la luz, sino el testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él, al declarar: “Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo”.
De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia:
porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.

Palabra del Señor

——————-

En este último día del año se nos plantea la pregunta que debe marcar nuestras vidas, ya que no hay tercera opción:

¿A quien queremos servir: A Nuestro Señor o al Anticristo? Porque cada uno propone un camino diferente y destinos eternos diferentes, que son excluyentes entre sí.

No basta responder de palabra, son las obras las que condicionan la respuesta.

Servir a Satanás, no se trata dedicarse a su culto como religión, para ello basta comportarse como él: basta servirse a uno mismo dejando de lado la voluntad divina.

Si, como es lógico, queremos servir a Nuestro Señor, debemos comportarnos como verdaderos fieles suyos y no seguir las inspiraciones enemigas ni sus parámetros.

Que en este año nuevo que entra, podamos tomar la opción definitiva y radical de servir a Nuestro Señor y desterrar para siempre todo apego al pecado, a nosotros mismos y por tanto, a las inspiraciones del maligno, que siempre está poniéndonos trabas para que abandonemos el camino de la santidad.

 

LECTURAS Y EVANGELIO MARTES 23 DE DICIEMBRE 2014

Lectura del Libro de Malaquías 3,1-4.23-24. 

Yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino delante de mí. Y en seguida entrará en su Templo el Señor que ustedes buscan; y el Angel de la alianza que ustedes desean ya viene, dice el Señor de los ejércitos.
¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca? Porque él es como el fuego del fundidor y como la lejía de los lavanderos.
El se sentará para fundir y purificar: purificará a los hijos de Leví y los depurará como al oro y la plata; y ellos serán para el Señor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia.
La ofrenda de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor, como en los tiempos pasados, como en los primeros años.
Yo les voy a enviar a Elías, el profeta, antes que llegue el Día del Señor, grande y terrible.
El hará volver el corazón de los padres hacia sus hijos y el corazón de los hijos hacia sus padres, para que yo no venga a castigar el país con el exterminio total.
Palabra de Dios

Salmo Responsorial 25(24),4-5ab.8-10.14. 
Muéstrame, Señor, tus caminos,
enséñame tus senderos.
Guíame por el camino de tu fidelidad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador.

El Señor es bondadoso y recto:
por eso muestra el camino a los extraviados;
él guía a los humildes para que obren rectamente
y enseña su camino a los pobres.

Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad,
para los que observan los preceptos de su alianza.
El Señor da su amistad a los que lo temen
y les hace conocer su alianza.

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 1,57-66. 
Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo.
Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.
A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: “No, debe llamarse Juan”.
Ellos le decían: “No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre”.
Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran.
Este pidió una pizarra y escribió: “Su nombre es Juan”. Todos quedaron admirados.
Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.
Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea.
Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: “¿Qué llegará a ser este niño?”. Porque la mano del Señor estaba con él.

Palabra del Señor 

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En el día anterior a la conmemoración del Nacimiento de Nuestro Señor, debemos poner nuestra mirada en su precursor, San Juan Bautista, que prepararía más tarde con su predicación y ejemplo, el camino a Cristo.

San Juan Bautista nos invitará a la conversión, a dejar atrás nuestra vida de pecado. Y eso debemos hacer desde hoy mismo: dejar atrás todo lazo, toda atadura, todo vínculo que nos ate al pecado y nos impida llevar una vida santa.

Solo tenemos una vida para alcanzar la santidad, una vida que pasa, que enseguida vuela, y mientras hacemos buenos propósitos y pensamos en lo santos que llegaremos a ser, la vida sigue sin que hayamos cambiado en nada, y la muerte nos sorprenderá cubiertos de pecados cuando menos la esperemos.

¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca?

Cuando tengamos que presentarnos ante el Tribunal de Cristo ¡¿quien podrá ser hallado justo?!

Seremos probados como el oro en la tribulación de esta vida y si no nos purificamos en ella, seremos yesca para el fuego eterno.

Porque él es como el fuego del fundidor (…) El se sentará para fundir y purificar.

Y nada impuro entrará en su presencia.

Esforcémonos desde hoy mismo en quitar toda mancha de pecado de nuestras almas para poder ser hallados un día dignos de su Reino.

LECTURAS Y EVANGELIO MARTES 9 DE DICIEMBRE 2014

Lectura del Libro del profeta Isaías 40,1-11.
¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios!
Hablen al corazón de Jerusalén y anúncienle que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa está paga, que ha recibido de la mano del Señor doble castigo por todos sus pecados.
Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios!
¡Que se rellenen todos los valles y se aplanen todas las montañas y colinas; que las quebradas se conviertan en llanuras y los terrenos escarpados, en planicies!
Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán juntamente, porque ha hablado la boca del Señor.
Una voz dice: “¡Proclama!”. Y yo respondo: “¿Qué proclamaré?”. “Toda carne es hierba y toda su consistencia, como la flor de los campos:
la hierba se seca, la flor se marchita cuando sopla sobre ella el aliento del Señor. Sí, el pueblo es la hierba.
La hierba se seca, la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre”.
Súbete a una montaña elevada, tú que llevas la buena noticia a Sión; levanta con fuerza tu voz, tú que llevas la buena noticia a Jerusalén. Levántala sin temor, di a las ciudades de Judá: “¡Aquí está su Dios!”.
Ya llega el Señor con poder y su brazo le asegura el dominio: el premio de su victoria lo acompaña y su recompensa lo precede.
Como un pastor, él apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz.
Palabra de Dios

Salmo Responsorial 96(95),1-2.3.10ac.11-12.13.
¡Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre,
día tras día, proclamen su victoria.

Anuncien su gloria entre las naciones,
y sus maravillas entre los pueblos.
Digan entre las naciones: “¡El Señor reina!
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”.

Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque.

Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 18,12-14.
Jesús dijo a sus discípulos:
“¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió?
Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron.
De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.”

Palabra del Señor

———————–

El Señor nunca quiso que se perdiese ni condenase nadie, sin embargo, la libertad que nos ha dado nos ha conducido directamente al abismo por nuestra necedad.

¿Acaso no sabíamos que Dios era el Único que importaba? Pero los seres humanos siempre vemos las cosas de manera utilitaria, y eso da ventaja al Maligno que es maestro del engaño y la dialectica. Si Dios nos es útil para cumplir nuestros propósitos le obedecemos, si nos es más útil otro modo, en seguida dejamos a Dios.

Entendamos que no debemos amar a Dios por  miedo al infierno, ni siquiera porque nos lo mande, y mucho menos porque nos puede dar la felicidad eterna en su Reino… Si amamos a Dios ha de ser únicamente por ser El quien es.

Toda la humanidad esta en este destierro en poder del maligno, y sin posibilidad de escapatoria alguna por las meras fuerzas humanas. Sin embargo, el Señor nos ofrece palabras de consuelo y nos enseña el camino de salida:

¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios!

¿Cómo se hace eso? Arrancando de raíz la cizaña del pecado de nuestros corazones, desterrando todo deseo turbio de nuestras vidas, y por medio de la penitencia, conseguir un corazón dispuesto a aceptar la voluntad de Dios.

El Señor vendrá a nosotros y nos dará su gracia para resistir al Maligno.  Pero hemos de dejarle entrar.

¿Estamos dispuestos a prepararle el camino?

LECTURAS VIERNES 28 DE NOVIEMBRE 2014

Lectura del Libro del Apocalipsis 20,1-4.11-15.21,1-2. 
Yo, Juan, vi que un Angel descendía del cielo, llevando en su mano la llave del Abismo y una enorme cadena.
El capturó al Dragón, la antigua Serpiente -que es el Diablo o Satanás- y lo encadenó por mil años.
Después lo arrojó al Abismo, lo cerró con llave y lo selló, para que el Dragón no pudiera seducir a los pueblos paganos hasta que se cumplieran los mil años. Transcurridos esos mil años, será soltado por un breve tiempo.
Entonces vi unos tronos, y los que se sentaron en ellos recibieron autoridad para juzgar. También vi las almas de los que habían sido decapitados a causa del testimonio de Jesús y de la Palabra de Dios, y a todos los que no habían adorado a la Bestia ni a su imagen, ni habían recibido su marca en la frente o en la mano. Ellos revivieron y reinaron con Cristo durante mil años.
Después vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. Ante su presencia, el cielo y la tierra desaparecieron sin dejar rastros.
Y vi a los que habían muerto, grandes y pequeños, de pie delante del trono. Fueron abiertos los libros, y también fue abierto el Libro de la Vida; y los que habían muerto fueron juzgados de acuerdo con el contenido de los libros; cada uno según sus obras.
El mar devolvió a los muertos que guardaba: la Muerte y el Abismo hicieron lo mismo, y cada uno fue juzgado según sus obras.
Entonces la Muerte y el Abismo fueron arrojados al estanque de fuego, que es la segunda muerte.
Y los que no estaban inscritos en el Libro de la Vida fueron arrojados al estanque de fuego.
Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más.
Vi la Ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios, embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo.
Palabra de Dios

Salmo 84(83),3.4.5-6a.8a. 
Mi alma se consume de deseos
por los atrios del Señor;
mi corazón y mi carne claman ansiosos
por el Dios viviente.

Hasta el gorrión encontró una casa,
y la golondrina tiene un nido
donde poner sus pichones,
junto a tus altares, Señor del universo,
mi Rey y mi Dios.

¡Felices los que habitan en tu Casa
y te alaban sin cesar!
¡Felices los que encuentran su fuerza en ti!
Ellos avanzan con vigor siempre creciente.

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 21,29-33. 
Jesús hizo a sus discípulos esta comparación:
“Miren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro árbol.
Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano.
Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca. Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”

Palabra del Señor

———————————————

El Juicio Final descrito en la primera lectura es algo que todos presenciaremos en su momento. Pero antes de él, cada uno de nosotros, tendremos nuestro propio juicio particular en el momento de nuestra muerte.

Antes del Juicio Final, la tierra será purificada por el fuego y como es obvio todos los habitantes de la tierra habrán muerto –y esto no es deducción, es doctrina católica, quien lo dude que lea los catecismos antiguos.

El primer acto del juicio final es la resurrección de los muertos no solo en alma, pues el alma nunca ha muerto, sino también en carne. Y posteriormente, la venida en Gloria de Nuestro Señor ante toda la humanidad, para juzgar a vivos y muertos.

¿Por qué entonces se dice en el credo que Nuestro Señor vendrá a juzgar a vivos y muertos si todos estarán muertos para ese entonces, y resucitarán juntos?

Pues porque  habla en sentido espiritual: los vivos son los santos y los muertos son los réprobos. Por eso, tras el juicio final, y tras juzgar a cada uno a vista de todos los habitantes de la tierra a lo largo de la historia, desde Adán hasta el último hombre que viva, las almas de los santos que ya gozaban de la visión de Dios se unirán a sus cuerpos gloriosos, y las almas de los réprobos atormentadas desde su muerte en el infierno, se verán obligadas a unirse con sus cuerpos deformes y corrompidos por el pecado y volver a las llamas para padecer si cabe más que antes.

Unos al tormento eterno, otros a la gloria eterna.

¿En qué lado quieres estar?

Si quieres ser salvo y no ser avergonzado en el Juicio Final, deja ya de comportarte como réprobo.

LECTURAS JUEVES 27 DE NOVIEMBRE 2014

Lectura del Libro del Apocalipsis 18,1-2.21-23.19,1-3.9a. 
Yo, Juan, vi que otro Angel descendía del cielo con gran poder, mientras la tierra se iluminaba con su resplandor.
Y gritó con voz potente: “¡Ha caído, ha caído Babilonia, la grande! Se ha convertido en refugio de demonios, en guarida de toda clase de espíritus impuros y en nido de aves impuras y repugnantes.
Y un Angel poderoso tomó una piedra del tamaño de una rueda de molino y la arrojó al mar, diciendo: “Así, de golpe, será arrojada Babilonia, la gran Ciudad, y nunca más se la verá”.
Ya no se escuchará dentro de ti el canto de los que tocan el arpa y de los músicos, de los flautistas y de los trompetistas; ya no se encontrarán artesanos de los diversos oficios, ni se escuchará el sonido de la rueda del molino.
No volverá a brillar la luz de la lámpara, ni tampoco se escuchará la voz de los recién casados. Porque tus comerciantes eran los grandes de la tierra, y con tus encantos sedujiste a todos los pueblos.
Después oí algo parecido al clamor de una enorme multitud que estaba en el cielo, y exclamaba: “¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios,
porque sus juicios son verdaderos y justos. El ha condenado a la famosa Prostituta que corrompía la tierra con su lujuria, y ha vengado en ella la sangre de sus servidores”.
Y volvieron a decir: “¡Aleluya! La humareda de la Ciudad se eleva por los siglos de los siglos”.
Después el Angel me dijo: “Escribe esto: Felices los que han sido invitados al banquete de bodas del Cordero”.
Palabra del Señor

Salmo Responsorial 100(99),1-2.3.4.5. 
Aclame al Señor toda la tierra,
sirvan al Señor con alegría,
lleguen hasta él con cantos jubilosos.

Reconozcan que el Señor es Dios:
él nos hizo y a él pertenecemos;
somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entren por sus puertas dando gracias,
entren en sus atrios con himnos de alabanza,
alaben al Señor y bendigan su Nombre.

¡Qué bueno es el Señor!
Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones.

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 21,20-28. 
Jesús dijo a sus discípulos:
“Cuando vean a Jerusalén sitiada por los ejércitos, sepan que su ruina está próxima.
Los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; los que estén dentro de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no vuelvan a ella.
Porque serán días de escarmiento, en que todo lo que está escrito deberá cumplirse.
¡Ay de las que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Será grande la desgracia de este país y la ira de Dios pesará sobre este pueblo.
Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que el tiempo de los paganos llegue a su cumplimiento.
Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas.
Los hombres desfallecerán de miedo por lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán.
Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria.
Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación”.

Palabra del Señor

————————————

Este mundo es pasajero: los placeres, las riquezas, las posesiones, incluso las amistades y la familia… todo quedará aquí. A la hora de la muerte estaremos solos, totalmente solos con nuestros muchos pecados ante el Tribunal implacable de Cristo.

¿Qué vamos a decir? En ese momento se nos helará la voz y no podremos sino asentir. Desearíamos mil veces arrojarnos directos al infierno con tal de no ver la Severa Mirada del Señor sobre nosotros. Porque no, Él no nos recibirá con una sonrisa y un abrazo porque nosotros tampoco le hemos recibido con honores en nuestras vidas.

Hemos preferido perder su gracia, romper nuestra relación con Él por mil placeres vanos, por cosas efímeras que se desvanecieron en el recuerdo. Y luego… ¿esperamos que se nos trate de modo diferente al que nosotros le hemos tratado?

Ahí únicamente los que durante su vida se han negado a sí mismos, han cargado pacientemente con las cruces de cada día y se han esforzado hasta incluso llegar a derramar su sangre por seguir al Señor y avanzar por el camino de la santidad, van a permanecer con la cabeza levantada, porque  su muerte será su liberación.

En cambio a los réprobos, será precisamente al revés. Cuando lleven 100 mil años en el infierno y todavía estén comenzando su pena, se lamentarán una y otra vez… que eran esos escasos 100 años de placer, que ni siquiera fueron todos de placer, sino unos míseros momentos efímeros que no son nada comparados con la eternidad… no merecían la pena… pero ahora ya es tarde para arrepentirse. Recapacitarán pero en el mismo infierno.

Ninguno de nosotros puede considerarse salvo porque ninguno de nosotros está libre de culpas. Así que esforcémonos en lo que nos queda de vida por dar frutos de santidad, empleando los medios de santificación que Nuestro Señor dejó a su Santa Iglesia (Católica, se entiende). Y cuando veamos que comenzamos a darlos, tengamos cuidado con la soberbia, porque un resbalón, una caída en ese momento, será estrepitosa y nos llevará directos al abismo.

LECTURAS MIERCOLES 26 DE NOVIEMBRE 2014

Lectura del Libro del Apocalipsis 15,1-4.

Yo, Juan, vi en el cielo otro signo grande y admirable: siete Ángeles que llevaban las siete últimas plagas, con las cuales debía consumarse la ira de Dios.

También vi como un mar de cristal, mezclado de fuego. Los que habían vencido a la Bestia, a su imagen y la cifra de su nombre, estaban de pie sobre el mar, teniendo en sus manos grandes arpas,

y cantaban el canto de Moisés, el servidor de Dios, y el canto del Cordero, diciendo: “¡Grandes y admirables son tus obras, Señor, Dios todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los pueblos! ¿Quién dejará de temerte, Señor, quién no alabará tu Nombre?

Sólo tú eres santo, y todas las naciones vendrán a adorarte, porque se ha manifestado la justicia de tus actos”.

Palabra de Dios

 

Salmo Responsorial 98(97),1.2-3ab.7-8.9.

Canten al Señor un canto nuevo,

porque él hizo maravillas:

su mano derecha y su santo brazo

le obtuvieron la victoria.

 

El Señor manifestó su victoria,

reveló su justicia a los ojos de las naciones:

se acordó de su amor y su fidelidad

en favor del pueblo de Israel.

 

Resuene el mar y todo lo que hay en él,

el mundo y todos sus habitantes;

aplaudan las corrientes del océano,

griten de gozo las montañas al unísono.

 

Griten de gozo delante del Señor,

porque él viene a gobernar la tierra:

él gobernará al mundo con justicia,

y a los pueblos con rectitud.

 

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 21,12-19.

Jesús dijo a sus discípulos:

«Los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre,

y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí.

Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa,

porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir.

Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán.

Serán odiados por todos a causa de mi Nombre.

Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza. Gracias a la constancia salvarán sus vidas.»

Palabra del Señor

 

La persecución a los cristianos ha sido una constante en la historia, y a día de hoy, en este preciso momento los cristianos están siendo perseguidos, encarcelados y hasta asesinados por el mero hecho de serlo en varios países.

¿Cómo afrontar esta injusticia?

Nuestro Señor no engaña a sus discípulos y se lo dice bien claro: En este mundo os espera la persecución. Como a mí me han odiado, os odiarán a ustedes, pues el siervo no es más que su Señor.

¿Por qué sucede esto?

Porque los fieles del Señor están  llamados a ser ciudadanos del Cielo, y en esta vida, se encuentran en terreno enemigo suspirando por volver a su patria. El mundo, y sobre todo el príncipe de este mundo no los reconoce como algo propio, sino como una amenaza que hay que erradicar.

En la medida que crece la santidad de uno, crece la amenaza aquí y por tanto, la persecución en nombre de Cristo será el broche de oro que demuestre que uno lo está haciendo bien.

¿Sucede porque Dios nos abandona?

Claramente no, el  Señor lo dice claro: No les tengáis miedo.

Su persecución dará lugar a que podáis dar testimonio de vuestra fe, y si perseveramos hasta la muerte, nos recibirán en el Cielo con altos honores así como recibieron a los santos mártires, y son dignos de estar ante el Trono del Altísimo por toda la eternidad.

Gracias a la constancia quizás pierdan sus vidas como Cristo, pero salvarán sus almas.

LECTURAS MARTES 25 DE NOVIEMBRE 2014

Lectura del Libro del Apocalipsis 14,14-19. 
Yo, Juan, vi una nube blanca, sobre la cual estaba sentado alguien que parecía Hijo de hombre, con una corona de oro en la cabeza y una hoz afilada en la mano.
En seguida salió del Templo otro Angel y gritó con voz potente al que estaba sentado sobre la nube: “Empuña tu hoz y siega, porque ha llegado el tiempo de la cosecha y los sembrados de la tierra están maduros”.
Y el que estaba sentado sobre la nube pasó su hoz sobre la tierra, y esta quedó segada.
Entonces otro Angel salió del Templo que está en el cielo, llevando también una hoz afilada.
Y salió del altar otro Angel -el que tiene poder sobre el fuego- y gritó con voz potente al que tenía la hoz afilada: “Empuña tu hoz y cosecha los racimos de la viña de la tierra, porque han llegado a su madurez”.
El Angel pasó la hoz afilada sobre la tierra, cosechó la viña y arrojó los racimos en la inmensa cuba de la ira de Dios.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial 96(95),10.11-12.13. 
Digan entre las naciones: «El Señor reina!
El mundo está firme y no vacilará.
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud.»

Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque.

Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad.

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 21,5-11. 
Como algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo:
“De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido”.
Ellos le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?”.
Jesús respondió: “Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: ‘Soy yo’, y también: ‘El tiempo está cerca’. No los sigan.
Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin”.
Después les dijo: “Se levantará nación contra nación y reino contra reino.
Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo.”

Palabra del Señor

———————————-

Ante la maldad reinante en el mundo, la gran mayoría de los que se hacen llamar cristianos sin serlo, elevan las manos al Cielo, culpan a Dios y hasta blasfeman contra Él por permitir esas cosas y el sufrimiento, mientras siguen pecando una y otra vez.

Con eso, cumplen en sus propias carnes las palabras del Apocalipsis, que pese a que habrá signos claros (“Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes.”) nadie se convertirá ni hará penitencia, sino que seguirán pecando y blasfemando contra Dios.

Y así, en lugar de santificarse, se hacen más reos del infierno que antes.

La llegada del Anticristo está próxima, y vendrá como un falso mesías haciendo grandes señales en el Cielo. Muchos desgraciados, por no conocer la verdadera doctrina, se dejarán seducir por Él, y por la creencia errónea de que Cristo instaurará el Reino de Dios aquí en la tierra y que los buenos sufrirán un rapto que los librará de la tribulación, irán derechos a recibir como Rey de reyes al mismísimo Diablo personificado.

Aun así, no debemos alarmarnos. Los verdaderos católicos, fieles del Señor, saben que no deben temer al fin. No porque no vayamos a sufrir, porque seremos perseguidos y posiblemente martirizados, sino por el hecho de que no nos preparamos para un momento de la historia determinado. La muerte de cada uno, que puede llegar en cualquier momento, nos presentará ante el tribunal de Cristo, y si no queremos ser arrojados al lago de fuego junto con Satanás y todos los réprobos, debemos comenzar a llevar una vida santa desde hoy.

Porque el listón está muy alto, pero con la Gracia de Dios, la intercesión de la  Santísima Virgen y todo nuestro esfuerzo, puede conseguirse.

¿A qué esperas? ¿Quién te garantiza que mañana seguirás con vida?

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      SAN SILVESTRE I, PAPA Vivió en una época de tan grande trascendencia histórica que, inevitablemente surgieron en torno suyo diversas leyendas y anécdotas sensacionales, como las que figuran en la obra «Vita beati Silvestri», pero sin valor como datos para los registros de la historia. En cambio, el Liber Pontificalis hace constar que era el […]
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      Lectura de la Primera Carta del Apóstol San Juan 2,18-21.  Hijos míos, ha llegado la última hora. Ustedes oyeron decir que vendría el Anticristo; en realidad, ya han aparecido muchos anticristos, y por eso sabemos que ha llegado la última hora.  Ellos salieron de entre nosotros, sin embargo, no eran de los nuestros. Si lo hubieran […]
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    • TE DEUM – INDULGENCIA PLENARIA 1 DE ENERO
      Originalmente publicado en Cruzada por Cristo: TE DEUM – INDULGENCIA PLENARIA 1 DE ENERO Se trata de un himno de alabanza compuesto en latín a comienzos del siglo V y atribuido a Nicetas de Remesiana y a San Ambrosio de Milán. Desde el siglo VI forma parte del Oficio Divino. La recitación del himno “Te…
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    • TESTIMONIO – Caí en falta, ahora asumo lo ocurrido.
      “Caí en falta, ahora asumo lo ocurrido y espero no perder lo más sagrado que es la salvación eterna.” “Desde que estabas en el seno materno, yo te llamé y te escogí para…” Dios sin merecerlo se ha fijado en mi y despues de años de ires y venires, arriesgando por Él me llamó a […]