LECTURAS Y EVANGELIO MIERCOLES 31 DE DICIEMBRE 2014

Lectura de la Primera Carta del Apóstol San Juan 2,18-21. 
Hijos míos, ha llegado la última hora. Ustedes oyeron decir que vendría el Anticristo; en realidad, ya han aparecido muchos anticristos, y por eso sabemos que ha llegado la última hora.  Ellos salieron de entre nosotros, sin embargo, no eran de los nuestros. Si lo hubieran sido, habrían permanecido con nosotros. Pero debía ponerse de manifiesto que no todos son de los nuestros. Ustedes recibieron la unción del que es Santo, y todos tienen el verdadero conocimiento. Les he escrito, no porque ustedes ignoren la verdad, sino porque la conocen, y porque ninguna mentira procede de la verdad.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial 96(95),1-2.11-12.13. 
Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre,
día tras día, proclamen su victoria.

Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque.

Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
Él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 1,1-18. 
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
El no era la luz, sino el testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él, al declarar: “Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo”.
De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia:
porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.

Palabra del Señor

——————-

En este último día del año se nos plantea la pregunta que debe marcar nuestras vidas, ya que no hay tercera opción:

¿A quien queremos servir: A Nuestro Señor o al Anticristo? Porque cada uno propone un camino diferente y destinos eternos diferentes, que son excluyentes entre sí.

No basta responder de palabra, son las obras las que condicionan la respuesta.

Servir a Satanás, no se trata dedicarse a su culto como religión, para ello basta comportarse como él: basta servirse a uno mismo dejando de lado la voluntad divina.

Si, como es lógico, queremos servir a Nuestro Señor, debemos comportarnos como verdaderos fieles suyos y no seguir las inspiraciones enemigas ni sus parámetros.

Que en este año nuevo que entra, podamos tomar la opción definitiva y radical de servir a Nuestro Señor y desterrar para siempre todo apego al pecado, a nosotros mismos y por tanto, a las inspiraciones del maligno, que siempre está poniéndonos trabas para que abandonemos el camino de la santidad.

 

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LECTURAS Y EVANGELIO MARTES 30 DE DICIEMBRE 2014

Lectura del a primera carta del apóstol San Juan 2,12-17. 
Hijos, les escribo porque sus pecados han sido perdonados por el nombre de Jesús.
Padres, les escribo porque ustedes conocen al que existe desde el principio. Jóvenes, les escribo porque ustedes han vencido al Maligno.
Hijos, les he escrito porque ustedes conocen al Padre. Padres, les he escrito porque ustedes conocen al que existe desde el principio. Jóvenes, les he escrito porque son fuertes, y la Palabra de Dios permanece en ustedes, y ustedes han vencido al Maligno.
No amen al mundo ni las cosas mundanas. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él.  Porque todo lo que hay en el mundo -los deseos de la carne, la codicia de los ojos y la ostentación de la riqueza.- Todo esto no viene del Padre, sino del mundo.
Pero el mundo pasa, y con él, sus deseos. En cambio, el que cumple la voluntad de Dios permanece eternamente.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial 96(95),7-8a.8b-9.10. 
Aclamen al Señor, familias de los pueblos,
aclamen la gloria y el poder del Señor;
aclamen la gloria del nombre del Señor.

Entren en sus atrios trayendo una ofrenda,
adoren al Señor al manifestarse su santidad:
¡que toda la tierra tiemble ante él!

Digan entre las naciones: “¡El Señor reina!
el mundo está firme y no vacilará.
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”.

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 2,22.36-40. 
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor,
Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido.
Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea.
El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.
Palabra del Señor

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En este día, centremos nuestros ojos en la figura de la profetisa Ana.

Ella, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido.  Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
Y por ello, fue agasajada por el Señor permitiéndole ya no solo ver a su Unigénito sino sostenerlo en sus brazos.

¿Quién puede decir esto a día de hoy? Nosotros si estuviésemos en su misma situación, si muy jóvenes quedásemos viudos/as en seguida pensaríamos en rehacer la vida, buscar a otro/a, y en definitiva, en entregarnos a los placeres del mundo…. Eso si, nos seguimos considerando católicos.

Pero ya San Juan nos advierte que ese no es el camino.

No amen al mundo ni las cosas mundanas. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 

Por tanto, quien ama al mundo no puede ser considerado católico, sino un mentiroso.

Porque todo lo que hay en el mundo -los deseos de la carne, la codicia de los ojos y la ostentación de la riqueza.- todo esto no viene del Padre, sino del mundo.

Y sabemos que el mundo está entregado en manos del Maligno para probarnos y tentarnos.

Pero el mundo pasa, y con él, sus deseos. En cambio, el que cumple la voluntad de Dios permanece eternamente.

Pidamos en este día al Señor la gracia de desprendernos de todo lazo mundano y afecto desordenado, para que un día podamos llegar a ser dignos de su Reino.

LECTURAS Y EVANGELIO LUNES 29 DE DICIEMBRE 2014

 

Lectura de la Primera Carta del Apóstol San Juan 2,3-11. 
Queridos hermanos:
La señal de que lo conocemos, es que cumplimos sus mandamientos.
El que dice: “Yo lo conozco”, y no cumple sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él.
Pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado verdaderamente a su plenitud. Esta es la señal de que vivimos en él.
El que dice que permanece en él, debe proceder como él.
Queridos míos, no les doy un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, el que aprendieron desde el principio: este mandamiento antiguo es la palabra que ustedes oyeron.
Sin embargo, el mandamiento que les doy es nuevo. Y esto es verdad tanto en él como en ustedes, porque se disipan las tinieblas y ya brilla la verdadera luz.
El que dice que está en la luz y no ama a su hermano, está todavía en las tinieblas.
El que ama a su hermano permanece en la luz y nada lo hace tropezar.
Pero el que no ama a su hermano, está en las tinieblas y camina en ellas, sin saber a dónde va, porque las tinieblas lo han enceguecido.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial 96(95),1-2a.2b-3.5b-6. 
Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre.

Día tras día, proclamen su victoria,
anuncien su gloria entre las naciones,
y sus maravillas entre los pueblos.

El Señor hizo el cielo;
en su presencia hay esplendor y majestad,
en su Santuario, poder y hermosura.

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 2,22-35. 
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor,
como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor.
También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él
y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.
Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley,
Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:
“Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido,
porque mis ojos han visto la salvación
que preparaste delante de todos los pueblos:
luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel”.
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.
Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: “Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos”.

Palabra del Señor 

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Todo católico que se precie no puede pretender llevar una doble vida, ni servir a varios amos a la vez. Si realmente amamos a Dios con todas nuestras fuerzas y queremos ser un día dignos del Reino de los Cielos, debemos desterrar las dobleces y la hipocresía para siempre.

¿Amas a Dios? Perfecto, ahora cumple sus mandatos.

Y si te dejas uno por cumplir, arrepiéntete, y vuelve a intentarlo. Esfuérzate, porque en ello te va no solo la vida, sino tu destino eterno.

El que dice: “Yo lo conozco”, y no cumple sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. 

Así que dejemos de engañarnos a nosotros mismos con falsas esperanzas y considerándonos totalmente indignos de las promesas de Cristo, pues así lo somos, comencemos a esforzarnos para que su gracia fructifique en nosotros y no caiga en saco roto.

Seamos como el Anciano Simeón, que se mantuvo fiel al Señor y al final de sus días fue recompensado no ya con la vida eterna sino con la Visión de Dios ya en esta tierra.

Pero no solo debemos arrepentirnos por nuestros pecados, sino hacer penitencia por ellos y desterrarlos para siempre de nosotros.

Que este año nuevo que estamos a punto de comenzar, sea también para nuestra vida un punto y aparte que nos lleve a dejar atrás el pecado y comenzar a caminar por el camino de la santidad.

LECTURAS Y EVANGELIO MARTES 23 DE DICIEMBRE 2014

Lectura del Libro de Malaquías 3,1-4.23-24. 

Yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino delante de mí. Y en seguida entrará en su Templo el Señor que ustedes buscan; y el Angel de la alianza que ustedes desean ya viene, dice el Señor de los ejércitos.
¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca? Porque él es como el fuego del fundidor y como la lejía de los lavanderos.
El se sentará para fundir y purificar: purificará a los hijos de Leví y los depurará como al oro y la plata; y ellos serán para el Señor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia.
La ofrenda de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor, como en los tiempos pasados, como en los primeros años.
Yo les voy a enviar a Elías, el profeta, antes que llegue el Día del Señor, grande y terrible.
El hará volver el corazón de los padres hacia sus hijos y el corazón de los hijos hacia sus padres, para que yo no venga a castigar el país con el exterminio total.
Palabra de Dios

Salmo Responsorial 25(24),4-5ab.8-10.14. 
Muéstrame, Señor, tus caminos,
enséñame tus senderos.
Guíame por el camino de tu fidelidad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador.

El Señor es bondadoso y recto:
por eso muestra el camino a los extraviados;
él guía a los humildes para que obren rectamente
y enseña su camino a los pobres.

Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad,
para los que observan los preceptos de su alianza.
El Señor da su amistad a los que lo temen
y les hace conocer su alianza.

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 1,57-66. 
Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo.
Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.
A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: “No, debe llamarse Juan”.
Ellos le decían: “No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre”.
Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran.
Este pidió una pizarra y escribió: “Su nombre es Juan”. Todos quedaron admirados.
Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.
Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea.
Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: “¿Qué llegará a ser este niño?”. Porque la mano del Señor estaba con él.

Palabra del Señor 

——————————

En el día anterior a la conmemoración del Nacimiento de Nuestro Señor, debemos poner nuestra mirada en su precursor, San Juan Bautista, que prepararía más tarde con su predicación y ejemplo, el camino a Cristo.

San Juan Bautista nos invitará a la conversión, a dejar atrás nuestra vida de pecado. Y eso debemos hacer desde hoy mismo: dejar atrás todo lazo, toda atadura, todo vínculo que nos ate al pecado y nos impida llevar una vida santa.

Solo tenemos una vida para alcanzar la santidad, una vida que pasa, que enseguida vuela, y mientras hacemos buenos propósitos y pensamos en lo santos que llegaremos a ser, la vida sigue sin que hayamos cambiado en nada, y la muerte nos sorprenderá cubiertos de pecados cuando menos la esperemos.

¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca?

Cuando tengamos que presentarnos ante el Tribunal de Cristo ¡¿quien podrá ser hallado justo?!

Seremos probados como el oro en la tribulación de esta vida y si no nos purificamos en ella, seremos yesca para el fuego eterno.

Porque él es como el fuego del fundidor (…) El se sentará para fundir y purificar.

Y nada impuro entrará en su presencia.

Esforcémonos desde hoy mismo en quitar toda mancha de pecado de nuestras almas para poder ser hallados un día dignos de su Reino.

LECTURAS Y EVANGELIO JUEVES 18 DE DICIEMBRE 2014

Lectura del Libro del profeta Jeremías 23,5-8. 
Llegarán los días -oráculo del Señor- en que suscitaré para David un germen justo; él reinará como rey y será prudente, practicará la justicia y el derecho en el país.
En sus días, Judá estará a salvo e Israel habitará seguro. Y se lo llamará con este nombre: “El Señor es nuestra justicia”.
Por eso, llegarán los días -oráculo del Señor- en que ya no se dirá: “Por la vida del Señor que hizo subir a los israelitas del país de Egipto”,
sino más bien: “por la vida del Señor que hizo subir a los descendientes de la casa de Israel, y los hizo llegar del país del Norte y de todos los países adonde los había expulsado, para que habiten en su propio suelo”.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial 72(71),1-2.12-13.18-19. 
Concede, Señor, tu justicia al rey
y tu rectitud al descendiente de reyes,
para que gobierne a tu pueblo con justicia
y a tus pobres con rectitud.

Porque él librará al pobre que suplica
y al humilde que está desamparado.
Tendrá compasión del débil y del pobre,
y salvará la vida de los indigentes.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
pues sólo él hace maravillas.
Sea bendito eternamente su Nombre glorioso
y que su gloria llene toda la tierra.
¡Amén! ¡Amén!

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 1,18-24. 
Este fue el origen de Jesucristo:
María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.
Mientras pensaba en esto, el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.
Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados”.
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta:
La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: “Dios con nosotros”.
Al despertar, José hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa.

Palabra del Señor

———————-

En esta semana fuerte del Adviento, se nos hace meditar sobre todas las promesas y profecías que serán cumplidas con la Natividad del Señor.

En el día de hoy, se nos recuerda la voz de los antiguos profetas, que proclamaban que la salvación vendría del linaje de David, o sea,  de un linaje Real.

De Nuestro Señor jamás se apartará el Cetro.

El que ya era nuestro Rey por derecho propio, por habernos creado, se constituiría tras su Muerte y Resurrección como nuestro Rey por derecho de conquista, porque nos ha comprado con su Sangre y nos ha abierto de nuevo las puertas del Cielo, puertas que habían sido cerradas para siempre a causa de nuestro pecado.

Satanás iba a intentar hacer todo para destruirle antes de que permitiese que la humanidad saliese de sus manos, asi intentó que San Jose denunciase a la Santisima Virgen, y fuese asesinada por adultera. Pero San Jose era un hombre justo, y la gracia de Dios no permitió que sucumbiese.

¿Estamos nosotros sumisos a la Voluntad de Dios en todo momento y obedientes a sus palabras o nos dejamos llevar por la ira y tomamos las riendas de nuestra propia vida para conducirla al desastre?

Examinemos nuestra conciencia y cambiemos todo lo que sea preciso para recibir al Señor en estado de gracia.

LECTURAS Y EVANGELIO MARTES 9 DE DICIEMBRE 2014

Lectura del Libro del profeta Isaías 40,1-11.
¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios!
Hablen al corazón de Jerusalén y anúncienle que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa está paga, que ha recibido de la mano del Señor doble castigo por todos sus pecados.
Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios!
¡Que se rellenen todos los valles y se aplanen todas las montañas y colinas; que las quebradas se conviertan en llanuras y los terrenos escarpados, en planicies!
Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán juntamente, porque ha hablado la boca del Señor.
Una voz dice: “¡Proclama!”. Y yo respondo: “¿Qué proclamaré?”. “Toda carne es hierba y toda su consistencia, como la flor de los campos:
la hierba se seca, la flor se marchita cuando sopla sobre ella el aliento del Señor. Sí, el pueblo es la hierba.
La hierba se seca, la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre”.
Súbete a una montaña elevada, tú que llevas la buena noticia a Sión; levanta con fuerza tu voz, tú que llevas la buena noticia a Jerusalén. Levántala sin temor, di a las ciudades de Judá: “¡Aquí está su Dios!”.
Ya llega el Señor con poder y su brazo le asegura el dominio: el premio de su victoria lo acompaña y su recompensa lo precede.
Como un pastor, él apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz.
Palabra de Dios

Salmo Responsorial 96(95),1-2.3.10ac.11-12.13.
¡Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre,
día tras día, proclamen su victoria.

Anuncien su gloria entre las naciones,
y sus maravillas entre los pueblos.
Digan entre las naciones: “¡El Señor reina!
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”.

Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque.

Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 18,12-14.
Jesús dijo a sus discípulos:
“¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió?
Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron.
De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.”

Palabra del Señor

———————–

El Señor nunca quiso que se perdiese ni condenase nadie, sin embargo, la libertad que nos ha dado nos ha conducido directamente al abismo por nuestra necedad.

¿Acaso no sabíamos que Dios era el Único que importaba? Pero los seres humanos siempre vemos las cosas de manera utilitaria, y eso da ventaja al Maligno que es maestro del engaño y la dialectica. Si Dios nos es útil para cumplir nuestros propósitos le obedecemos, si nos es más útil otro modo, en seguida dejamos a Dios.

Entendamos que no debemos amar a Dios por  miedo al infierno, ni siquiera porque nos lo mande, y mucho menos porque nos puede dar la felicidad eterna en su Reino… Si amamos a Dios ha de ser únicamente por ser El quien es.

Toda la humanidad esta en este destierro en poder del maligno, y sin posibilidad de escapatoria alguna por las meras fuerzas humanas. Sin embargo, el Señor nos ofrece palabras de consuelo y nos enseña el camino de salida:

¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios!

¿Cómo se hace eso? Arrancando de raíz la cizaña del pecado de nuestros corazones, desterrando todo deseo turbio de nuestras vidas, y por medio de la penitencia, conseguir un corazón dispuesto a aceptar la voluntad de Dios.

El Señor vendrá a nosotros y nos dará su gracia para resistir al Maligno.  Pero hemos de dejarle entrar.

¿Estamos dispuestos a prepararle el camino?

LECTURAS Y EVANGELIO VIERNES 5 DE DICIEMBRE 2014

Lectura del Libro del Profeta Isaías 29,17-24. 
Así habla el Señor:
¿No falta poco, muy poco tiempo,
para que Líbano se vuelva un vergel
y el vergel parezca un bosque?
Aquel día, los sordos oirán las palabras del libro,
y verán los ojos de los ciegos,
libres de tinieblas y oscuridad.
Los humildes de alegrarán más y más en el Señor
y los más indigentes se regocijarán en el Santo de Israel.
Porque se acabarán los tiranos,
desaparecerá el insolente,
y serán extirpados los que acechan para hacer el mal,
los que con una palabra hacen condenar a un hombre,
los que tienden trampas al que actúa en un juicio,
y porque sí no más perjudican al justo.
Por eso, así habla el Señor,
el Dios de la casa de Jacob,
el que rescató a Abraham:
En adelante, Jacob no se avergonzará
ni se pondrá pálido su rostro.
Porque, al ver lo que hago en medio de Él,
proclamarán que mi Nombre es santo,
proclamarán santo al Santo de Jacob
y temerán al Dios de Israel.
Los espíritus extraviados llegarán a entender
y los recalcitrantes aceptarán la enseñanza.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial 27(26),1.4.13-14. 
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida,
¿ante quién temblaré?

Una sola cosa he pedido al Señor,
y esto es lo que quiero:
vivir en la Casa del Señor
todos los días de mi vida,
para gozar de la dulzura del Señor
y contemplar su Templo.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor
en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 9,27-31. 
Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: “Ten piedad de nosotros, Hijo de David”.
Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron y él les preguntó: “¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?”. Ellos le respondieron: “Sí, Señor”.
Jesús les tocó los ojos, diciendo: “Que suceda como ustedes han creído”.
Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó: “¡Cuidado! Que nadie lo sepa”.
Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región.

Palabra del Señor 

————————-

Los signos anunciados por los profetas del antiguo testamento encontraron su cumplimiento en Cristo: los ciegos ven, los sordos oyen, los cojos andan… y pese a eso ¡Qué pocos creyeron en Él!

Al principio, las multitudes se agolpaban por la novedad, pero en el momento que vieron que Nuestro Señor no era el tipo de Mesías que ellos se habían imaginado, en seguida le abandonaron.

No querían someterse a su doctrina, ni convertirse de sus pecados. Estaban cómodos con sus vidas mediocres y pese a que estuvieron cara a cara con Dios, nada cambió en ellos.

Imagínense la amargura que debieron sentir cuando desde el infierno se diesen cuenta que habían tenido la salvación tan cerca.

Igualmente, a día de hoy, son muchos los que pasan cerca de una Iglesia, algunos menos los que entran y están ante el Sagrario, pero pese a eso, ¡qué pocos son los que realmente aprovechan la presencia de Dios para santificarse!

Conviertete, aprovecha el tiempo que se te ha dado porque uno no sabe la hora en la que tiene que rendir cuentas. Date prisa, no sea que cuando recapacites te encuentres ya en el infierno.

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